7.6.11

La lectora I

Había leído todos sus libros. Cada cuento, cada entrevista, cada anécdota y, en particular, cada ensayo. Buscaba en sus textos un mensaje encriptado, una cifra de lo que ella quería leer.
Trató de encontrar su nombre en la primera letra de cada oración en cada nueva obra que él publicaba; intentaba formar anagramas en los que le declarara su amor por ella. A veces se sentía menos pretenciosa y se descubría aludida al ver nombrado en los escritos su color preferido. Otras veces se encontraba pesimista y pensaba que ella no era parte de su mundo, y se retiraba al desconsuelo.
Necesitaba una señal clara, una nota de puño y letra que, si no era mucho pedir, estuviera sellada con sangre. Una invitación formal al Italpark o al cinematógrafo o a cualquier otro lugar de esos que él nombraba en sus historias.

3 comentarios:

Natalia dijo...

me gusta que escribas otra vez!

Atilio Raúl dijo...

Sí, porque escribís lindo.

Aladas Palabras dijo...

Ay, no me digan esas cosas que me sonrojo.