14.9.11

Notas dispersas e informales sobre el tiempo

Últimamente pienso mucho en el Tiempo: leo sobre el Tiempo, hablo sobre el Tiempo, quiero crear algo en relación con el Tiempo. Más que nada sobre el Tiempo y la Literatura, que me interesa particularmente.
Una pregunta me recorre todos los rincones de la cabeza y no encuentra la respuesta: ¿cómo crear (léase: escribir) algo que trascienda, que sea atemporal, que se pueda leer hoy y que en veinte años no caduque? ¿por qué los carruajes no me suenan ridículos pero presiento que, en algunas décadas (o lustros, no vayamos tan lejos), un celular provocaría la risa de cualquier lector?
Prueba empírica (?): ver el video "The call" de Backstreet boys (¡oigan! que soy finisecular y los BSB estaban muy de moda a mis doce años) me provocó un gran impacto: el último avance de la tecnología era el Nokia 1100. Nada más risible que AJ con un Nokia 1100.
Otro ejemplo: Un crimen secundario, una novela juvenil de Marcelo Birmajer que intercala el texto literario con historietas. No resistió el paso del tiempo: los jóvenes van a la casa de videojuegos y pasan horas en el Pac-Man y en el Gálaga. Si bien son juegos clásicos, no puedo (al menos yo no puedo) dejar de sentirle el olor a naftalina. Nadie se dio cuenta de que la naftalina también evolucionaría a productos menos olorosos.
Si bien el hombre es en esencia el mismo y los grandes temas de la Humanidad se mantienen desde la Antigüedad hasta nuestros días, no sucede lo mismo con la tecnología. Una verdad de perogrullo.
Como si me hubiese leído la mente, Pedro Mairal vino a ordenar en parte todas estas ideas amorfas que se apelotonan en mi cabeza. La cuestión es pensarlo. Las ideas llegarán solas y se acomodarán en fila.

1 comentario:

Adrianófanes dijo...

Qué tema interesante.

Cómo saber si lo que se escribe puede trascender el propio tiempo. Convertirse en un clásico.

Es muy difícil advertirlo en el preciso instante en que la obra se va haciendo.

Yo creo que, curiosa y paradójicamente, el tiempo es el que decide si una obra puede perdurar y tener vigencia mucho más allá de su propia época.

De todos modos, hoy existen circuitos comerciales que instalan la lógica del consumo por sobre otro tipo de valor.

Es decir... Si una obra vende, si un autor todavía logra generar ganancia, entonces sigue en las librerías.

No obstante, creo que las obras que van más allá del tiempo son las que reflejan más cabalmente el espíritu de una época.

Como si estuvieran sacándole una foto a determinadas circunstancias.

Como si intentaran retratar una forma de vivir antes de que se pierda por completo.

Como si fuera necesario patentar lo que incumbe a la naturaleza humana en su condición más pura.

Hablando del tiempo... Y yéndome un poco por las ramas...

El otro día me encontré con un amigo de siempre.

Me decía él, mientras lo despedía en la terminal... que la vida pasaba muy rápido.

Y es cierto.

Te mando un gran saludo.

Que andes más que bien.