Aquí un poema de Oliverio Girondo que me gustó mucho.
Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor", digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.
Dedicaselo a quien prefieras, jajaja.
20.9.08
12.9.08
7.9.08
El post metabloguístico más ñoño de la historia
"Aladas palabras" en griego clásico se dice "épea pteróenta".
Prometo no volver a hacerlo, ¡no me reten!
Prometo no volver a hacerlo, ¡no me reten!
2.9.08
Pario
Este es un poema que me regaló Martín, y fiel a mi costumbre, publico poemas regalones. Nuevamente, espero que os guste.
Pario.
Su cuerpo parecía ya una B, o una b o un 6.
Dentro de su cuerpo habitaba un 9.
Estaba preñada. Estaba feliz.
Digo estaba. Porque ahora no lo se.
Es que ella, que era un 6 o una b,
Se transformó ahora en un 9 con bracitos.
La panza se resolvió a crecer,
Y fue tan grande de pronto
Que comenzó a atraparla, a quitármela.
La sobrepasó primero en masa y volumen,
en peso. Empezó a tener brazos,
y luego piernas. Y ella comenzó a llorar
luego a callar, luego a entender.
Se entregó sin esfuerzo a esa absorción.
Dócil, sutil, indefensa y apenas contenta.
Sin resignación. Contenta.
La otra de pronto tuvo rostro
Y cabeza, y tetas gigantes.
Era inmensa.
Y yo ahora vivo con ella
Y ella me mira, y aun no habla.
Balbucea, con sus 12 meses.
La otra, dentro de la panza me habla
Me dice que me ama.
Y ella, tan grande, me mira.
Quizás me quiera, pero no la entiendo
Es como un bebe gigantesco,
Monstruoso, hermoso.
Mi hija, la otra, y ella.
Cientos de kilos de belleza.
Pario.
Su cuerpo parecía ya una B, o una b o un 6.
Dentro de su cuerpo habitaba un 9.
Estaba preñada. Estaba feliz.
Digo estaba. Porque ahora no lo se.
Es que ella, que era un 6 o una b,
Se transformó ahora en un 9 con bracitos.
La panza se resolvió a crecer,
Y fue tan grande de pronto
Que comenzó a atraparla, a quitármela.
La sobrepasó primero en masa y volumen,
en peso. Empezó a tener brazos,
y luego piernas. Y ella comenzó a llorar
luego a callar, luego a entender.
Se entregó sin esfuerzo a esa absorción.
Dócil, sutil, indefensa y apenas contenta.
Sin resignación. Contenta.
La otra de pronto tuvo rostro
Y cabeza, y tetas gigantes.
Era inmensa.
Y yo ahora vivo con ella
Y ella me mira, y aun no habla.
Balbucea, con sus 12 meses.
La otra, dentro de la panza me habla
Me dice que me ama.
Y ella, tan grande, me mira.
Quizás me quiera, pero no la entiendo
Es como un bebe gigantesco,
Monstruoso, hermoso.
Mi hija, la otra, y ella.
Cientos de kilos de belleza.
Mart
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